Cada cuatro o cinco meses, un ISP de algún país lejano anuncia que cambiará su esquema de facturación. En lugar de cobrar una tarifa mensual fija, con un límite en la velocidad con la que transfieres tus datos, se propone un límite en la cantidad de datos que puedes mover a través de tu conexión (expresada en gigabytes). Para saber cómo te afectaría un cambio de este tipo, necesitas saber cuánto ancho de banda consumes por mes, algo que podrás averiguar leyendo este artículo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario